Novias reales · Entrevista
¿Cómo es crear tu vestido de novia desde cero? Inmaculada nos cuenta su experiencia

Querida novia,
¿Llevas tiempo buscando tu vestido de novia, pero todavía no has encontrado ese diseño con el que realmente te identificas?
Quizá has visitado diferentes firmas, te has probado varios vestidos de novia y tienes una idea bastante clara de lo que quieres.
Pero ninguno termina de convencerte.
Y puede que, en algún momento, te hayas planteado la posibilidad de diseñar tu vestido de novia desde cero.
Aunque entonces surge otra pregunta:
¿Cómo confiar en un diseño que todavía no existe y que no puedes probarte?
Es una duda que muchas novias me trasladan cuando vienen por primera vez a mi Atelier de Sevilla.
Y hoy quiero resolverla de una manera diferente.
No voy a ser yo quien te explique cómo vivimos este proceso desde nuestro taller. Prefiero que descubras la experiencia de crear un vestido de novia a través de una de nuestras novias.
Ella es Inmaculada Llorente, que el pasado 1 de agosto de 2026 se casó con Jesús en Oliva de la Frontera, Extremadura.
Después de su boda, Inmaculada nos dejó una reseña preciosa en la que hablaba de la confianza, de las emociones y de todo lo que había significado para ella crear su vestido de novia con nosotros.
Y ha tenido el cariño de concedernos esta entrevista para compartir su historia con otras futuras novias.
Porque su experiencia comenzó precisamente con esas mismas dudas que quizá tú tienes hoy.
Conoce la historia de Inmaculada y su vestido de novia
1. Inmaculada, antes de llegar al Atelier de María Palomo, habías visitado diferentes diseñadores. ¿Qué estabas buscando para tu vestido de novia?
Mi madre y yo somos bastante perfeccionistas y queríamos que mi vestido de novia fuera especial.
Primero empezamos por tiendas convencionales para hacernos una idea de lo que me quedaba mejor, pero sabía que ahí no estaría mi vestido.
Después comenzamos a estudiar diseños, tendencias, tejidos…
Si algo teníamos claro las dos es que quería un traje de novia, o como diría mi madre, «de novia novia».
No quería un diseño muy convencional, ni un vestido que en otro color pudiera recordar al de cualquier invitada.
Quería un vestido elegante, pero con mucha personalidad.
2. ¿Qué recuerdas de aquella primera cita con María? ¿Hubo algún momento en el que pensaste que habías encontrado lo que buscabas?
Recuerdo a María encantadora. Preocupada desde el primer minuto por mi diseño, atenta, amable, cariñosa y muy cercana.
Nos dedicó todo el tiempo que necesitamos, que no fue poco, sin mirar el reloj.
Sin saber siquiera si íbamos a elegirla como diseñadora, mostró un gran interés. Nos hizo sentir en casa.
Hubo una conexión total y sincera desde el principio.
Escuchó todo lo que tenía que decirle, cogió el lápiz y empezó a diseñar con una facilidad impresionante, dándole forma a la idea de vestido que había soñado.
Pero no terminó ahí.
Nos quedamos sorprendidas con la variedad de telas. María transmitía una gran pasión por los tejidos y el resultado fue muy superior a todo lo que habíamos visto antes.
María fue la tercera diseñadora que visitábamos ese día y, cuando salimos de su Atelier, nos miramos mi madre y yo y, bastante emocionadas, nos dijimos:
«AQUÍ SÍ».
Además, hubo una coincidencia preciosa.
Descubrimos que la joyería donde mi novio había diseñado el anillo de pedida estaba justo al lado del Atelier de María.
Allí compramos nuestras alianzas, diseñamos unos pendientes de brillantes que me regaló una buena amiga y adaptamos un antiguo brazalete de brillantes de mi abuela para convertirlo en la peina que sujetaba mi velo.
Todo se iba coordinando a la perfección.

3. Tu vestido de novia estaba formado por diferentes piezas desmontables. ¿Cómo decidiste utilizarlas durante la boda?
Mi vestido estaba formado por cuatro piezas y, junto con María, acordamos en qué momentos ir desmontándolas.

Durante la ceremonia religiosa lucí una maravillosa cola de gazar de seda, que retiré después de la entrada al cóctel.

Así quedó más al descubierto una sobrefalda confeccionada con dos tipos de seda: una seda rústica por fuera y una seda plisada por dentro.

Tras el cóctel y la cena, retiré la doble sobrefalda y añadí al conjunto un choker de nácar y seda plisada, confeccionado también por María.
Después del baile nupcial desmonté unas espectaculares mangas de doble tejido de seda, unidas por dentro mediante un lazo y por fuera con unos pequeños botones bordados a mano.
Finalmente, quedó un vestido recto con un amplio escote barco.


4. De todos los detalles de tu vestido de novia, ¿había alguno que te gustara especialmente?
Sin duda, el plisado del cuerpo del vestido.
Un plisado hecho y rematado sobre mi propio cuerpo.
Fue un trabajo exquisito, a la vez que complicado y laborioso.
Si antes he dicho que mi madre y yo éramos perfeccionistas, lo de María es otro nivel.
Cuida hasta el último detalle.
No paró hasta que quedó absolutamente perfecto y le dedicó tiempo incansable hasta conseguir un resultado impecable.

5. Tu madre estuvo muy presente durante todo el proceso. ¿Qué significó para ti compartir con ella la elección y las pruebas?
Mi madre es el pilar de mi vida y no podría hacer nada importante sin que ella me diera su consejo.
No me imaginaba mejor compañera que ella para buscar mi vestido de novia.
Sabíamos que nos enfrentábamos a un reto importante y que, para bien o para mal, solo estábamos las dos.
Pero fue más sencillo de lo que esperábamos.
Coincidíamos prácticamente en todo y fue tal la confianza que las dos pusimos en María que también mi madre decidió hacerse su vestido con ella.
Estaba espectacular.

6. ¿Hubo algún momento especialmente emocionante durante las pruebas de tu vestido de novia?
Mi última prueba.
Para ser completamente sincera, al principio me costó muchísimo visualizar el diseño del vestido.
Supongo que no tenía esa capacidad de imaginarme cómo quedaría y, a veces, lo pasaba mal.
Pero tenía tanta confianza en María que todo fue rodado.
Confiaba en ella, en su equipo y en su criterio. Sabía que al final estaría espectacular.
Y así fue.
Cuando Cristo terminó de colocarme la cola y me vi en el espejo, no podía estar más feliz.
Había cumplido, con creces, todas mis expectativas.
Me veía completamente reflejada en el vestido y ya solo podía imaginarme con él, en el día más feliz de mi vida, andando hacia el altar.

7. Y llegó el 1 de agosto. ¿Cómo habías imaginado tu boda y qué significaba para vosotros celebrarla en aquel lugar?
Desde pequeña había soñado con el día de mi boda.
Los preparativos, las emociones, el vestido de novia y, por supuesto, con un príncipe azul.
Cuando conocí a Jesús supe que era de esas personas por las que merece la pena apostar y pronto tuve claro que me casaría con él.
Era todo cuanto había soñado.
Nuestra ceremonia religiosa tuvo lugar en el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, en Oliva de la Frontera, el pueblo de Extremadura donde nací y donde vivimos actualmente.
Después celebramos la boda en los jardines del cortijo del Marqués de Matallana, en Finca Alcobaza.
Para nuestra familia es un lugar con muchísimo valor sentimental.
Tenemos recuerdos inolvidables allí desde la infancia.
Mis padres se casaron en esa misma finca hace 37 años, mi hermano hace dos años y nosotros el pasado agosto.

8. ¿Qué sentiste cuando te viste completamente vestida de novia aquel día?
Aunque a muchos les parezca extraño, el día de la boda estaba súper tranquila.
Pero no paraba de mirar mi vestido.
Cuando mi cuñada y mi madre me ayudaron a vestirme, solo podía pensar que estaba cumpliendo un sueño.
Casarme con el amor de mi vida con un vestido creado y pensado únicamente para mí, con muchísimas horas de trabajo y dedicación.
Cuando recuerdo esos momentos, solo puedo emocionarme una y otra vez.
En pocas palabras, fui muy, muy, muy feliz.

9. Para terminar, ¿qué les dirías a otras novias que están empezando a buscar su vestido de novia?
Que disfruten de cada momento y que confíen.
Tener a profesionales como María y su equipo lo hace todo más fácil.
Y a ti, María, gracias por todo.
Gracias siempre.
Inmaculada, gracias por confiar en mí y en mi equipo
Querida Inmaculada,
Recuerdo con muchísimo cariño todo el proceso de creación de tu vestido de novia y, especialmente, la relación tan bonita que surgió contigo y con tu madre.
Desde el primer momento depositasteis una confianza enorme en mí.
Y eso es algo que valoro muchísimo.
Tu vestido de novia ha sido uno de esos diseños que requieren una dedicación especial. Muchas horas de trabajo, muchísimos metros de tejidos naturales y un cuidado absoluto de cada detalle.
Pero lo que más recuerdo no son solamente las horas que pasamos trabajando en él.
Es tu paciencia.
Tu confianza incluso cuando todavía estábamos dando forma a un diseño que había comenzado sobre el papel.
Y, sobre todo, tu sonrisa cuando finalmente pudiste verte con el vestido completo.
Son esos momentos los que nos dan energía, a mí y a todo mi equipo, para seguir trabajando desde la artesanía y creando piezas únicas para cada una de nuestras novias.
Gracias por dejarnos formar parte de un recuerdo tan importante para ti y tu familia.
Espero que volvamos a vernos muy pronto. 🤍

¿Y si tu historia comienza con una primera cita?
Querida novia,
Quizá, después de leer la experiencia de Inmaculada, te hayas sentido identificada con alguna parte de su historia.
Puede que ya hayas visitado diferentes firmas y todavía no hayas encontrado tu vestido de novia.
O que tengas muchas ideas, pero no sepas cómo darles forma.
Incluso es posible que te atraiga la idea de crear un diseño exclusivo, aunque te cueste imaginar cómo será el resultado final.
Si estás en alguna de estas situaciones, me gustaría invitarte a conocer mi Atelier de Sevilla.
En nuestra primera cita tendremos tiempo para hablar de tus ideas, descubrir los tejidos, probar diferentes siluetas y comenzar a dibujar el vestido de novia que mejor se adapte a ti.
Sin necesidad de que llegues con todas las respuestas.
Porque, como ocurrió con Inmaculada, a veces todo comienza con una conversación, un dibujo y esa sensación de haber encontrado el lugar adecuado.
¿Te gustaría vivir esta experiencia conmigo?
Reservar mi primera cita presencial
Te espero en mi Atelier de Sevilla.
Con cariño,
María Palomo
Fotografías de la boda: Abel Mangas.


